
Mi misión es ser luz: la historia detrás de “Desprogramados”
(Crónica personal)
Durante años me hice una pregunta que me acompañó como una sombra suave:
¿Cuál es mi misión en esta vida?
A veces aparecía en medio de una conversación profunda, otras veces en pleno silencio, cuando el ruido del mundo se apagaba y solo quedaba mi voz interior. Siempre sentí que algo faltaba, como si la respuesta estuviera ahí… frente a mí… pero sin revelar del todo su forma.
Con el tiempo, y después de muchas rutas recorridas —internas y externas— entendí algo que hoy puedo decir con claridad:
mi misión es ser luz.
No una luz que deslumbra ni que impone.
Una luz que acompaña.
Que invita a mirar distinto.
Que despierta preguntas.
Que abre caminos.
La radio: donde empezó todo
Tenía 13 años cuando entré por primera vez a una cabina de radio.
Ese espacio se convirtió en mi primer hogar espiritual. Ahí descubrí que la comunicación no es solo transmitir mensajes: es conectar almas. Es dejar huellas. Es tocar fibras.
La radio me enseñó que una voz sincera puede atravesar kilómetros y llegar justo donde tiene que llegar. Y también me mostró algo más profundo: que la búsqueda de la verdad siempre empieza con una pregunta valiente.





La inconformidad como brújula
Desde muy joven sentí que los sistemas de creencias heredados no terminaban de encajar conmigo. No era rebeldía sin causa; era una inquietud que me nacía desde adentro. Las estructuras rígidas, los dogmas incuestionables, las verdades prefabricadas… nada de eso lograba silenciar mi necesidad de entender más.
Esa incomodidad —que muchos ven como un problema— siempre fue mi brújula.
Me empujó a leer, a investigar, a conectar puntos, a cuestionar lo que parecía evidente.
A mirar la vida con lupa, pero también con el corazón.
Y esa búsqueda constante fue moldeando un camino que ni siquiera sabía que estaba construyendo.
Australia: el viaje que me convirtió en otra persona
Años después, la vida me llevó a Australia.
Salir del país fue una transformación en todos los sentidos: mental, emocional, espiritual. La distancia me enfrentó conmigo mismo. Las circunstancias me retaron a crecer. Y las personas que me acompañaron en ese viaje dejaron marcas profundas que aún honro.
Australia me enseñó que puedo reinventarme.
Que puedo ser más fuerte de lo que creo.
Que la vida tiene capas que solo se revelan cuando te atreves a salir de tu zona cómoda.
Fue allá donde confirmé algo que siempre intuí:
no soy una persona común.
Veo el mundo de manera distinta, siento distinto y me muevo distinto.
Y lejos de querer encajar, aprendí a celebrar esa autenticidad.
A querer esa diferencia.
A abrazar que estoy hecho para buscar luz… y para compartirla.
El nacimiento de “Desprogramados”
Con todas estas experiencias acumuladas —la radio, mis preguntas, mis viajes, mis aprendizajes— entendí que tenía que crear un espacio que representara todo eso. Un lugar honesto, sin filtros, sin miedos.
Así nació Desprogramados.
No como un proyecto digital más, sino como un acto de coherencia personal.
Un espacio para hablar de lo que pocos se atreven, para cuestionar lo establecido, para romper narrativas, para mirar la espiritualidad sin dogmas y para recuperar la curiosidad como herramienta de libertad.
Es un espacio para gente que siente, como yo, que el mundo necesita menos ruido y más conciencia.
La misión que hoy abrazo
En un mundo saturado de información pero hambriento de profundidad, mi misión es clara:
Compartir luz.
Desprogramar para liberar.
Invitar a mirar más allá de lo que siempre nos contaron.
Esta es mi historia.
Mi ruta.
Mi crónica de búsqueda.
Y si estás leyendo esto, tal vez tú también estás listo para despertar a una nueva forma de ver la vida.
Bienvenido a Desprogramados.
Aquí empezamos a encender luces.
